Argentoneces…

La sagrada hora de la siesta.

Tomar mates como pretexto para juntarse, o de no querer irse.

Puteada como deporte nacional. Puteamos a nuestro equipo de fútbol y al contrario,

al que toca bocina y al que se demora dos segundos en el semáforo.

Nos quejamos de la misma manera del clima, del tránsito, del gobierno, de las rutas y del calor.

Hacemos la sobremesa de la sobremesa, damos explicaciones de por qué nos vamos cuando nos vamos.

Hablamos de proyectos que nuca hacemos, aconsejamos a los demás de cómo tienen que hacer

para “juntarla en pala”.

Creemos que todo puede cambiar de golpe, vivimos esperando esa jugada maestra,

el golpe de suerte, que suceda el milagro.

Nos quedamos charlando en la vereda, en puerta del edifio o en la calle,

como si el tiempo no existiera y el psicólogo no hubiera estudiado.

Somos un país desordenado, estamos todos totalmente locos, es verdad.

Pero con la pasión y el corazon latiendo como creo, no hay en muchos lados.

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